domingo, 2 de mayo de 2010

¿Antropólogo o chanta barato?

¿Y cuál iba a ser la fuente, sino ésta?

Segmento:
A pedido de Clarín, Rulicki pasó varias horas analizando las "microexpresiones" faciales (son fugaces y no duran más de un cuarto de segundo) de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, del jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri y del jefe de gabinete, Aníbal Fernández, entre otros políticos. Estas fueron sus principales conclusiones:

Cristina: "Cambió mucho su lenguaje corporal. Dejó de hacer el gesto de manipulación de los micrófonos, a través del cual mostraba inquietud y canalizaba su tensión: su intención de mostrar firmeza ya no se manifiesta de manera tan agresiva", cuenta el antropólogo. Los estudios muestran que el timbre de voz rasposo puede provocar irritación, más allá del contenido de lo que se diga. "Esta característica de la voz de la Presidenta, sumada a un tono agudo, y una cadencia de la enunciación que evoca el sentimiento de compasión, resulta en un estilo que, para algunos, puede ser populista o demagógico", explica.

Macri: "A menudo no consigue ocultar sus verdaderas emociones, ni siquiera cuando le conviene. Se indigna con facilidad, lo que manifiesta en su rostro con la elevación pronunciada de las cejas y marcadas arrugas transversales en su frente, y ahí da la impresión de estar a la defensiva. Cuando algo lo hace enojar, el ceño de Macri se frunce marcadamente, sus ojos centellean y su boca se crispa por la presión de los labios entre sí: la intensidad de su enojo puede llegar a ser muy elevada. Le cuesta más poner en escena gestos y posturas de conciliación y empatía, y por eso, en muchas ocasiones, parece emocionalmente frío, distante e incluso autoritario".

Aníbal Fernández: "Sus estrategias no verbales más habituales consisten en la utilización de miradas intimidatorias, que expresan enojo, reprobación y advertencia. De esta manera consigue, en muchos casos, frenar el avance del cuestionamiento y mantener el control de la situación", destaca Rulicki, autor un best seller sobre "Comunicación No Verbal" (Granica). Y agrega: "También utiliza, como estrategias de control, a las sonrisas de superioridad, sarcásticas y descalificadoras".

En el laboratorio del antropólogo no se salva ningún político, ni del oficialismo ni de la oposición. Uno de los ejemplos más notorios de mal manejo gestual recientes es, para Rulicki, el de las microexpresiones del radical Gerardo Morales durante la interpelación a Amado Boudou en el Congreso.

4 comentarios:

manuel el coronel dijo...

Jaja, Es impresionante esto compañera. Muchos ya pensarán en dar discursos sólo por radio? de cobos no dicen nada? ahí hay mucho para aportar a la investigación!

Almita dijo...

Mi hijo estudia antropología... leyó el artículo y está a las puteadas!!!
Ese tipo es la Blanca Curi de la antropología. Pero que bochorno, caramba...

Antonio (el Mayolero) dijo...

¿Y como hace para ver la sonrisa de Aníbal? Yo solo veo los bigotes...

Almita dijo...

Antonio, además de que no se le vé ni un diente, a la frase "... a las sonrisas de superioridad, sarcásticas y descalificadoras" lo único que le faltó agregarle fué Y MALÉFICAS.

Cuanto chantapufismo...

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