martes, 12 de abril de 2011

El más exitoso logro de la gestión Macri

Sujeto de la Historia hizo un excelente posteo en su blog, Enredando Palabras, denominado "Preguntas, sólo preguntas". Y de ahí, me quedé pensando en esto.
Gracias por el detonante.
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Hay intendentes de Capital Federal (ahora, jefes de gobierno) que han quedado "pegados" o asociados a temas de sus gestiones. Uno dice Cacciatore, y recuerda las autopistas. Habrá quien al escuchar Grosso, recuerde Puerto Madero. Ibarra recuerda a Cromagnon. Macri ha de ser recordado seguramente por las bicisendas (lo cual de por sí es patético), pero para quienes quieran verlo y para los que no también, su más exitoso logro ha sido sin duda alguna la elaboración de una prolija y estructurada mitología villera y xenófoba.

Macri fué quien impuso "el trapito", sustantivo asqueroso que transforma a una persona en el objeto que tiene en la mano, y con el cual intenta rascar un mango.
"El trapito", además y no se entiende bien por qué, es de origen peruano o boliviano, o así lo insinúa Macri, y lo convierte en mito: "todo trapito es peruano".
"No podemos matarlos a todos, eso es inaplicable", decía Macri refiriéndose a "los trapitos", en respuesta a un supuesto pedido de Nelson Castro.
Y así ha ido, por su gestión, creando nuevos y oscuros enemigos de la clase media, dispuestos a apuñalar, matar, violar, robar, secuestrar. Que los creó él, porque esa mitología, no existía.

Cuando en realidad -el pez por la boca muere- el que quiere matarlos a todos, es él.
Antes, recordemos aunque joda, el supuesto planteaba que el villero era vago. A lo sumo, chorro. Como mucho, dealer de poca monta. Narco, ni ahí.
Hoy, no es así.

En el imaginario popular, el villero es lo peor que te puede suceder como clase mediero. No es otro ser humano como vos pero con diferentes posibilidades. Es un otro pero como de una subespecie, como quien puede separar una cebra de un caballo. Me viene a la memoria la película "Sector 9" (District 9, de Neill Blomkamp), donde unos alienígenas estaban cercando Johannesburgo y se mezclaban con humanos, y vivían como en una gigantesca villa (en realidad, no es una película "de marcianos", sino sobre la marginación social, metaforizada).

Leo en www.elcomercial.com, un comentario de lector en una nota sobre el fallecido de Villa 31, Humberto Ruiz (yo no voy a llamarlo "Sapito", porque es colaborar a la cosa esa de despersonalizar a las personas):
"..."Lo que pasó fue que todas las veces que entraban el médico y el chofer a auxiliar a algún vecino de la Villa 31 eran atacados con piedras y hasta se les quería asaltar. Hay miles de denuncias de médicos apuñalados. Ya cansados y sin solución decidieron esta vez no entrar para dejar de exponer sus propias vidas. Está mal?"
La lectora, una mujer, habla de MILES de denuncias de médicos apuñalados. Dice que TODAS LAS VECES que entraban, eran atacados con piedras y HASTA se les quería asaltar.
¿Esa mujer, acaso puede ver a los habitantes de la Villa 31 como seres humanos escencialmente iguales a ella? No.
No, los está viendo como una subespecie.
Además, si usara la lógica esta mujer, se daría cuenta de la barbaridad que es decir "miles de denuncias de médicos apuñalados". No creo ni que haya 1.000 médicos destinados a las ambulancias del SAME. Es un absurdo, además, grotesco.
Pero esa mujer no es una aguja en un pajar.

Existe un combo mediático enlazado con la gestión Macri que lleva a estos absurdos. Uno no es posible sin el otro.
"Vamos a seguir trabajando para desterrar a las mafias que se han enquistado en la sociedad, manipulando y extorsionando a nuestros jóvenes para hacerlos delinquir", dijo Macri. ¿De qué habla? ¿De quién habla?
Además, pidió que la Legislatura debata la iniciativa "con la urgencia que amerita, sin politizarlo, pensando que la gente tiene miedo y necesita que extrememos todo para resolverlo".

Ahí está. "La gente tiene miedo". El huevo o la gallina, ¿quién vino primero?
.
¿La gente tenía miedo antes de que le dijeran que tiene miedo? ¿tenía miedo a un jóven con buzo con capucha antes que le dijeran que tiene que temerle a cualquier joven con buzo con capucha? ¿Le temía antes de que fueran "los trapitos" a los hoy denominados "trapitos"?

Yo recuerdo cuando, presentado como un gesto de "piedad y benevolencia", en el 2001, 2002, la gente de Belgrano separaba la basura en la que era para tirar y la que se podía comer, y la dejaban aparte, para que los cartoneros comieran.
¿Recuerdan acaso ustedes que los habitantes de la Ciudad le tuvieran miedo a los cartoneros? Yo no. No les tenían miedo.
¿Qué pasó entre el auge de los cartoneros y hoy?

Macri pasó. Como la aplanadora de Cacciatore, pero esta vez, aplana humanos.
Fue prolijo, haciendo trabajo de zapa, mencionando la palabra miedo, miedo, miedo.
Y fué un éxito: instaló el miedo.
Encima, se arroja el título de propiedad sobre el miedo, ese miedo inespecífico en realidad, al diferente, al pobre, al que huele mal porque no tiene agua para bañarse, al que vive en una vivienda precaria, al que tiene perros porque ladran y son SU Policía Federal, SU guardia de seguridad privada.
Se arroja el título de propiedad, porque afirma recoger un clamor vecinal cuando propone mandar a la cárcel a trapitos y encapuchados, a pobres y villeros, a ocupas y buscadores de un cacho de tierra bajo el sol. Hasta les creó un nombre a los que viven en la calle: "Gente en situación de calle", no son personas, son "gente". "Gente", según el diccionario, es una clase, un grupo. "Persona", es un individuo de la especie humana.
La utopía de Macri, la que no dice textualmente pero encarna decididamente, es que si por él fuera, los mataría a todos, y no dejaría ni uno.
Pero eso no es novedad, al menos para los un poquito espabilados, no lo es.

Lo que sí es novedad es ver la materialización de ese miedo, en el fallecimiento de Humberto Ruiz.
No mató Fuenteovejuna a Humberto Ruiz, lo mató el mayor logro de Macri: la gestión del miedo.
En el 2001, 2002, todo el conurbano estaba diez veces más convulsionado que hoy, pero no hubo un solo habitante de Villa que muriera porque la/el médico no quisiera ingresar. Ni uno. Y era un desgobierno, y era un caos.

¿Cual es la diferencia? Macri, bombeando todo el santo día las barbaridades que nos pueden pasar si nos acercamos "a esa gente". Hablando que vendrán por nuestras casas, por nuestros hijos, por nuestro auto, por nuestro bienestar.

El 29 de marzo pasado, Macri dijo: “Estamos viviendo el peor momento de nuestra democracia desde el año 83”. Y yo en un plano, estoy de acuerdo.
De 1983 para acá no existió un gobernante cuyas decisiones operararan sobre tantas personas que tuviera el sesgo fascista y discriminatorio que él encarna.
De 1983 para acá, no fué causa de muerte vivir en una villa, hasta la muerte de Humberto Ortiz. No lo mató otro ser humano, no lo mató su enfermedad, no lo mató una contaminación o intoxicación, lo mató el concepto de "miedo" que Macri implantó, difundió y trabajó, una obra pública exhaustiva, intensiva y exitosa de la gestión Macri, la prolija y estructurada neomitología villera.

¿Quién sino mató a ese hombre?
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En memoria del Sr. Humberto Ortiz, compatriota, que en paz descanse.

6 comentarios:

Sujeto dijo...

Hola Almita
Tu post es EXCELENTE, de una, muy agudo el análisis, con el que concuerdo totalmente.
Gracias por la mención, te mando un abrazo

Almirante Unicornio dijo...

EXCELENTE post, me gustaría que más gente pensara como vos, y lo expresara en público así.
Yo en lo personal soy consciente (porque mi familia y mi carrera me ha educado así) de la deshumanización del otro, y en mi cabeza hay una lucha constante contra el imaginario que los medios masivos y los idiotas encumbrados nos han impuesto a nosotros, a todos, al pueblo. Espero algún día triunfar contra la hipocresía de la caridad y la bondad con el menos afortunado porque "queda bien".
Divulgo el post.

Ricardo dijo...

No reconocerse en el otro es el principio mismo del miedo.
Es lamentable y triste que tanta campaña mediática para atemorizar a la ciudadanía -porque no es sólo Macri, Macri es sólo uno más y con mucha prensa- termine en situaciones como ésta.

Gran post, Almita.

juancho dijo...

Muy buen post, solo te faltó la campaña de demonización de los motociclistas, acordate que eran los trapitos los piquetes y los "motochorros"

Saludos...


juan.

Almita dijo...

Gracias a todos por acompañar, un abrazo.

ram dijo...

Excelente, y creo que podría empalmarse sin problemas con los actuales planteos del candidato de "alta calidad" solanas, un progre devenido en reaccionario y racista, peleándole el "mercado" al mauricio.

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