martes, 12 de septiembre de 2006

Paraísos Perdidos, Sueños Rotos

Hoy es el 11-S. Es difícil llegar a esta fecha, y que a uno no le caiga ninguna ficha. Alguna cae. Es paradójico, porque además algo cayó.
Cayeron las torres gemelas, y cayeron también aviones (sí, recordemos que había gente en los aviones), y atacaron el Pentágono. Tomá para vos. Cayó la utopia de que nunca nadie atacaría USA. Cayó la utopía de un mundo globalizado espacialmente, efectivamente, y hoy vivimos en especies de cotos y sólo pueden moverse entre ciertos cotos algunas personas con libertad, otras con libertad restringida, y otras son tratadas como delicuentes sólo por portación de apellido, cara o un pomo de dentífrico noc 10 tamaño cartera.
Quién podía imaginarse hace 5 años y un día que el mundo iba a cambiar tanto, y que se iba a volver "tan ancho y ajeno". Porque no es de nadie, tampoco es de los que se supone que podía ser.
Ni siquiera uno ya cuenta con la libertad de elegir un "destino turístico"; primero deberá pensar si con la cosas que necesita tan siquiera puede subirse a un avión (un líquido para limpiar una lente de contacto, un gel para el dolor de oídos, un frasquito de lágrimas, un simple desodorante). El mundo ha cambiado demasiado en muy poco tiempo; muy poco tiempo para la natural capacidad de adaptación humana. Muy poquito.
Murieron miles. Más miles murieron en las guerras desatadas para "encontrar a los culpables" o hallar las "armas de destrucción masiva". Han tenido menos éxito que la justicia argentina en encontrar las manos de Perón, o que yo en encontrar al que me robó la patente del auto.
No sé que idea representa en la cábala de la quiniela el número 11. Pero debería cambiarse por "la caída".
Se cayeron entonces montones de símbolos, que ahora han quedado vacíos de contenido, huecos, etéreos.
Esa caída, esa vaciedad, arrastró a muchos. Obviamente, no todo el mundo lo vive de igual modo; para quien comer sigue siendo la principal preocupación, esto -aparentemente- no importa.
Pero en última instancia, por acción directa o indirecta, llega a todos.
Esa sensación de que no se está a salvo en ningún lugar; que el tercer mundo es más "seguro" (juaz!) que el primer mundo; y que, de últimas, hay que elegir entre ser ciego y sordo (o sea, víctima del terrorismo -de estado o no-) o mudo y paralítico (que te pongan una faca en la cintura y te saquen hasta las zapatillas).
Luego vino el
M-11 de Madrid, ratificando la sensación de desamparo.
Paralelamente, poco tiempo después, se produjo el
tsunami del océano Indico. Y entonces, ni los más exclusivos lugares del mundo (los que la gente imagina como "paraísos") como las Islas Maldivias, quedaron en pié. El agua les pasó por arriba, y se llevó puestos a los turistas que estaban en el paraíso, y a los habitantes de países muy pobres.
Luego vino el
Huracán Katrina, como para reforzar la idea que no había garantías en ningún lugar, y que aún viviendo en el país más rico del mundo, en el Imperio mismo, la vida valía poco. Las noches de aquellos que se refugiaron en el Superdomo, los asesinatos, y la forma en que se comportaron, superó cualquier historia de ficción. La logística del gobierno fue patética, y lo sigue siendo a la fecha.
Y por si a alguien aún no le caía la ficha, llegó
Londres J-7. Como una batalla naval, pero en tierra, y de verdad. Si ahora llevar una mamadera en un avión puede significar ser requisado hasta íntimamente, correr en las estaciones de subte londinenses, te puede costar la vida (eso sí, te lo advierten...).

Quizás si uno hila S-11 2001, la Invasión a Iraq 3/2003 hasta la fecha y sus muertos civiles (entre 41.000 y 45.000 "casualties",
como se llaman ahora, y no "asesinados") , Madrid M-11 2004, tsunami del Indico 2004, Katrina 2005, Londres J-7 2005, más la actual ocupación de Cisjordania por parte de Israel -que obviamente está vinculada a todo lo previo, y responde a las alianzas y coaliciones en vigencia-, creo que se puede determinar un eje que comienza con el siglo y signa a la humanidad toda bajo un halo de fatalidad y desgracia; algunas veces producto de la mente humana, y otras, producto de la naturaleza.

Hasta hace 5 años y un día, uno (yo) pensaba que habían lugares mejores, o paraísos (de uno u otro tipo; ciudades impecables y tranquilas, o paisajes exóticos y lujuriosos). Y que sólo tener o no tener dinero era lo que nos separaba de los paraísos.
Hoy, no pienso igual.
Recuerdo el tango, entonces: "... Ahora, cuesta abajo en mi rodada, las ilusiones pasadas ya no las puedo arrancar. Sueño con el pasado que añoro, el tiempo viejo que lloro y que nunca volverá...". Pero también tengo claro que no se puede vivir anclado en el pasado, y adaptarse a los tiempos que corren, es vital para no detenerse, para poder continuar la vida.
Pero en medio de la caída, adaptarse, es difícil. Aprender a esquiar en una pendiente de 40º, es complicado. Muy.


Me viene otro tema a la cabeza, "La Gente del Futuro", de Miguel Cantilo. Pero me suena muy utópico. Creo que era demasiado optimista, quizás porque la escribió en 1981. Suena entre patética y romántica. Acá vá.
"El tiempo se acaba, el siglo se va, frenética avanza, la era nuclear. El grito de un hombre, se pierde entre mil y nacen los jovenes, del año dos mil. Y dónde están ahora los geniales científicos ? inventando la bomba de rayos pacíficos. Y dónde están ahora los filósofos críticos ? tiñiendo sus palabras de intereses políticos. Y donde está el bien, debajo de quién ? adónde hay un ejemplo que nos sirva de ley. La crisis del hombre, es casi total, ve solo valores, en lo material. Impone la fuerza sobre lo sutíl, su débil conciencia, se arrastra servil. Y dónde están ahora los sicoanalisas ? calmando la neurosis de los accionistas. Y dónde están ahora los hippies pacifistas ? peleando para mantener a sus familias. Y dónde estás tú, famoso gurú ? ahora que se fueron y apagaron la luz. Esta es la gente del futuro, y este presente tan, tan duro, es el material con que edificaremos un mañana total. No sirve de nada clavarse el puñal, llorando la carta, del tango fatal. Tenemos que hacerlo, un mundo mejor, porque este está enfermo, y nosotros no. Y dónde están las ganas de vivir una fiesta ? no vale reprimirse cuando toca la orquesta. Y dónde está ahora aquel cantor de protesta ? cantando a los gritos, su nueva propuesta. Y dónde estás vos, y dónde estoy yo ? subidos a la música del Rock and Roll. Esta es la gente del futuro, y este presente tan, tan duro, es el material con que edificaremos un mañana, haremos un mañana, haremos un mañana total".

3 comentarios:

Señor Em dijo...

Sra Thecucu: Fantástico el post. Ciertamente es poco claro el futuro después del 11-S. Pero en realidad, creo que estamos asistiendo a la nueva Era Imperial de los EEUU. Con un esquema político de blancos y negros, fuertes y débiles.
la letra de cantilo, buenísima.

Por otra parte, quería pedirte disculpas por no haber saltado a defenderte en tu post cuando te agredieron sin sentido. Realmente lo siento, y espero que vuelvas pronto a nuestro blog.

Saludos amancebados

HAL dijo...

El ataque, un significante cuyos significados pasaran años hasta que podamos terminar de descifrar.

Digresión: a propósito del comentario de señor em ¿cuándo la agredieron?

thecucu dijo...

Gracias EM, pero en lo referente a la "agresión", ni se haga problemas. Salté porque me impresionó ver alguien tan zarpado.
Leo siempre vto. blog, sólo que posteo poco (en general posteo poco).

Hal, Em habla de su blog, "amancebados", página que visito y figura en mi rutina bloggera. Su dirección es http://www.amancebados.blogspot.com/

gracias a ambos por la visita

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